Inquilinos al límite: Los atrasos en alquileres ya llegan al 10% en Salta
En un contexto económico que aprieta cada vez más, en Salta empieza a sentirse el impacto también en los alquileres. La mayoría de los inquilinos sigue pagando, pero cada vez más lo hace con atraso y con mucho esfuerzo para no perder la vivienda.
Juan Martín Biella, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Salta, contó que desde enero comenzaron a notar más demoras y que en febrero la situación se hizo más visible.
“Lo normal era que la mora estuviera por debajo del 5%. En febrero prácticamente se duplicó y estamos cerca del 10%. Ojo, no es que no pagan, pagan, pero fuera de término”, explicó.
El dato, según remarcó, no es tanto la falta de pago sino el sacrificio que hay detrás. “A la gente le cuesta muchísimo pagar el alquiler, pero cumple”, señaló. En general, los atrasos no pasan de una semana. “No llega a siete días, pero se nota que cada vez cuesta más”, agregó.
El alquiler primero, el resto después
En los alquileres comerciales el panorama es distinto. Cuando un comerciante no puede sostener el local, directamente avisa con 60 o 70 días y se va. En cambio, en vivienda pasa lo contrario: el inquilino hace malabares, ajusta otros gastos y prioriza el alquiler.
“El problema es claro: la inflación golpea y el sueldo no alcanza. Vivir es más caro. Subieron los impuestos, subieron los servicios. Y el alquiler no es solo la renta, muchas veces impuestos y servicios suman casi lo mismo”, explicó Biella.
Frente a los atrasos, muchos propietarios prefieren ser flexibles si hay diálogo. “Cuando el inquilino avisa y habla, por lo general ni siquiera se cobra interés. Hoy conseguir un buen inquilino no es fácil, así que se lo cuida”, sostuvo.
Aunque los contratos contemplan sanciones por mora prolongada, la clave —según el sector— es avisar a tiempo y mantener la comunicación.
Más oferta y precios que se acomodan
En paralelo, el mercado también cambió. Hay más propiedades en alquiler, sobre todo en el centro. Y eso obliga a ajustar precios.
“Lo dijimos cuando se derogó la ley de alquileres: los valores se iban a acomodar. Hoy, lo que no está en precio, no se alquila”, afirmó.
En muchos casos, los propietarios tuvieron que bajar entre un 10% y un 15% los valores. “La inflación subió mucho más que las rentas. Eso le da margen al inquilino para negociar. El propietario tiene que adaptarse al valor real”, explicó.
También se dio otro fenómeno: muchos departamentos que estaban en alquiler temporario pasaron al alquiler tradicional o directamente se pusieron en venta.
El temporario ya no rinde como antes
Según detalló Biella, la renta anual promedio fue de unos 25 puntos y eso ya no alcanza para cubrir costos. Puso como ejemplo un monoambiente en el centro que antes se alquilaba a 55 o 60 dólares por día y el último año promedió los 30 dólares, además con menos ocupación.
A eso se suman gastos fijos como impuesto inmobiliario, tasas y expensas, que pueden rondar los 350 mil pesos por mes. “Necesitás por lo menos diez días alquilado solo para cubrir costos”, explicó.
Reconoció que el último año fue muy duro, especialmente diciembre y enero, meses en los que se acumulan gastos y se siente más el impacto.
De cara a lo que viene, sin embargo, se mostró optimista. Destacó la eliminación de impuestos que gravaban la renta y la compraventa, y confía en que con más oferta y créditos el mercado se reactive.
“Con créditos, la gente vuelve a comprar, construir y alquilar. Eso mueve la construcción y es clave para el sector”, cerró en diálogo con El Tribuno.
Por ahora, la foto es clara: aunque aumentaron las demoras, el inquilino salteño hace lo imposible por sostener el techo. Porque hoy, más que nunca, cada peso cuenta.
