Otro apagón masivo en el norte de Salta: Un sistema eléctrico cada vez más frágil
Un nuevo corte generalizado de energía eléctrica volvió a afectar este jueves a gran parte del norte de la provincia de Salta y a sectores de la provincia de Jujuy, dejando sin suministro a miles de usuarios de los departamentos Orán, San Martín y Rivadavia. Una situación que se repite con alarmante frecuencia y que vuelve a poner en evidencia el pésimo estado del servicio eléctrico en la región.
Lo más llamativo del episodio es que no se registraban altas temperaturas extremas, picos excepcionales de consumo ni temporales que pudieran explicar la interrupción. En pleno verano, pero sin condiciones climáticas adversas, el sistema volvió a fallar una vez más.
A través de un comunicado oficial, la empresa distribuidora EDESA informó que “se produjo la salida de servicio de la Línea de Alta Tensión de 132 kV en el tramo San Pedro – Libertador”, infraestructura que es “operada y mantenida por la empresa transportista TRANSNOA”. Según la empresa, esta falla fue la causa directa de los cortes en distintas localidades del norte provincial.
Desde EDESA aseguraron además que “equipos trabajan coordinadamente con TRANSNOA para dar seguimiento a la situación”, aunque no brindaron precisiones sobre los tiempos de restitución total del servicio ni explicaciones técnicas claras sobre el origen del desperfecto.
Mientras tanto, la escena volvió a repetirse: barrios enteros sin luz, comercios obligados a cerrar, alimentos perdiéndose en cámaras de frío, servicios afectados y vecinos indignados por un sistema que no logra brindar un suministro estable ni confiable.
La estrategia de deslindar responsabilidades entre empresas también se repite. Cada apagón trae consigo el mismo libreto: la distribuidora culpa a la transportista, la transportista guarda silencio y el Ente Regulador de los Servicios Públicos permanece ausente, sin controles visibles ni sanciones que obliguen a mejorar un servicio claramente deficiente.
En una región que históricamente sufre postergaciones en materia de infraestructura, los cortes de energía se han vuelto parte de la rutina. Sin inversiones de fondo y sin respuestas concretas, el norte de Salta continúa pagando las consecuencias de un sistema eléctrico frágil y mal gestionado.
