Secuestran 37 kilos de cocaína e investigan si la droga ya había sido incautada anteriormente
Un cargamento de casi 37 kilos de cocaína secuestrado en un control sobre la Ruta Nacional 9, en el límite entre Tucumán y Santiago del Estero, abrió una investigación por un hecho que podría convertirse en un escándalo de grandes proporciones. La droga era transportada en un camión Mercedes Benz procedente de Orán y fue descubierta durante un operativo del Destacamento Fronterizo Cabo Ramón Jiménez y el conductor quedó detenido.
De acuerdo con el informe oficial, los efectivos detuvieron el vehículo que se dirigía hacia Santiago del Estero y detectaron contradicciones en el relato del chofer sobre los motivos del viaje. Durante la requisa encontraron 35 ladrillos de clorhidrato de cocaína, ocultos en el camión y envueltos en plástico amarillo, con un peso total de 36,862 kilos. Además, fueron secuestrados dos teléfonos celulares, documentación y el transporte utilizado para el traslado según la información a la que accedió NORTE YA.
Sin embargo, lo más llamativo surgió durante la inspección de los paquetes. Los ladrillos presentaban pequeñas perforaciones y estaban numerados, marcas que habitualmente quedan luego de que las fuerzas de seguridad realizan el narcotest para confirmar que se trata de estupefacientes. A partir de ese hallazgo, los investigadores comenzaron a analizar la posibilidad de que la droga hubiera sido secuestrada en un procedimiento anterior y, por razones que aún se desconocen, hubiera regresado al circuito del narcotráfico.
En ese contexto, el diario El Liberal de Santiago del Estero aseguró que los casi 37 kilos de cocaína efectivamente formaban parte de un cargamento incautado con anterioridad y que ahora nadie logra explicar cómo volvió al mercado ilegal. Según ese medio, el procedimiento se desarrolló cerca de las 12.30 del miércoles, cuando el camión arribó al puesto de control en Valentín Jiménez. Durante la inspección, el conductor habría manifestado que no podía abrir el capó y, tras realizar una llamada telefónica a su empleador, habría informado a los policías que su patrón le había transferido 500 mil pesos para “arreglar” la situación. Ante esa circunstancia, los efectivos profundizaron el control y encontraron la droga oculta entre los componentes del motor.
Por el momento, la Justicia Federal no confirmó oficialmente que los estupefacientes hubieran sido secuestrados con anterioridad. La hipótesis forma parte de la investigación en curso y será determinada mediante peritajes que buscarán establecer el origen de la cocaína y explicar por qué los paquetes presentaban esas marcas. De comprobarse esa teoría, el caso podría revelar una grave irregularidad vinculada con el manejo de droga previamente incautada por las fuerzas de seguridad.
